KDE se presenta cómo el entorno definitivo para Linux gracias en gran parte a todas las novedades que aporta frente a los entornos de otras distribuciones, principalmente por su renovado aspecto gráfico, que ofrece un escritorio agradable a la vez que práctico, gracias al interface Plasma y a Oxygen, el estilo visual que acompaña a
KDE. Otra de las principales características es la
capacidad para utilizar widgets desde el escritorio, algo que Mac OSX y Windows Vista ya podían hacer desde hace algún tiempo, pero que aún no había podido verse bajo UNIX. La
mejora del rendimiento, gracias a las librerías QT 4.x, la renovación del menú de aplicaciones y la actualización de los iconos (que podrán ser utilizados cómo lanzaderas dinámicas) son otros aspectos a tener en cuenta de este gran entorno de escritorio. Además su compatibilidad con varios núcleos, gracias a ThreadWeaver, permite paralelizar procesos y optimiza de una manera global de las aplicaciones de
KDE.
K Desktop Enviroment pone a la disposición de los usuarios más de 88 idiomas y compatibilidad con prácticamente todas las distribuciones de Linux, así que si necesitas un escritorio que sea práctico y completo al mismo tiempo puedes tomar
KDE como opción.